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Fatiga visual digital: cómo cuidar la vista frente a las pantallas

Ardor, visión borrosa, dolor de cabeza, pesadez en los ojos o sensación de sequedad son algunos de los síntomas que aparecen después de pasar muchas horas frente a una pantalla. En esta nota repasamos por qué ocurren, qué diferencia hay entre adultos y chicos, y qué hábitos simples ayudan a prevenirlos.

Fatiga visual digital: cómo cuidar la vista frente a las pantallas

Ardor, visión borrosa, dolor de cabeza, pesadez en los ojos o sensación de sequedad son algunos de los síntomas que aparecen después de pasar muchas horas frente a una pantalla. En esta nota repasamos por qué ocurren, qué diferencia hay entre adultos y chicos, y qué hábitos simples ayudan a prevenirlos.

 

Qué es la fatiga visual digital

 

Cuando hablamos de fatiga visual digital no significa que las pantallas estén dañando al ojo como estructura en sí, pero sí se asocian todo un conjunto de síntomas que aparecen luego de la exposición prolongada a las pantallas: ardor, visión borrosa, dificultad para enfocar, cefalea o dolor de cabeza, sensibilidad a la luz, pesadez alrededor de los ojos, dolor muscular ocular, cansancio ocular y, lo que es muy conocido hoy en día, la sensación de ojos secos.
 

 

Por qué aparece: menos parpadeo y más esfuerzo de enfoque

 

No es solamente observar y mirar la pantalla, sino cuánto tiempo mantenemos la mirada fija, a qué distancia y con qué frecuencia parpadeamos. Cuando la mirada queda fija durante mucho tiempo, el parpadeo disminuye y el ojo se lubrica menos. A eso se suma el esfuerzo de enfoque sostenido: acomodar significa que los músculos están como si uno estuviera haciendo abdominales con el abdomen, pero en la parte ocular. Y eso, a largo plazo, genera fatiga.

En los chicos este mecanismo se ve potenciado por la forma en que se enfrascan en las pantallas: cuando pasan mucho tiempo frente a ellas, es como que se hipnotizan, quedan con los ojos abiertos y se olvidan de parpadear.

 

Los chicos, el grupo más vulnerable

 

El desarrollo visual se completa en los primeros años de vida: se genera hasta los 7 años, y todo lo que hagamos en exceso hasta esa edad, de más o de menos, es perjudicial de manera permanente e irreversible. Por eso los chicos son el grupo que requiere más cuidado frente a las pantallas.

Entre los dispositivos, la distancia hace la diferencia. El celular y la tablet se sostienen cerca de la cara y generan una acomodación y una fijación visual excesivas, algo que no ocurre de la misma manera con una pantalla grande y lejana, como una televisión. Por eso conviene priorizar siempre las pantallas grandes por sobre los dispositivos pequeños de uso cercano.

Esa cercanía tiene consecuencias concretas: hay un montón de estudios realizados mundialmente que evalúan que la exposición a pantallas cercanas genera miopía en pacientes que quizás nunca la hubiesen desarrollado, o incrementa la miopía ya existente. El celular y la tablet, en chicos hasta los siete años, desarrollan miopía seguro.

Sobre cuánto tiempo de pantalla es razonable a distintas edades: en chicos menores de 7 u 8 años trataría de inhibir completamente el uso de tablet y celular, y a uno de 10 años le dejaría usar la tablet una hora, una hora y media, no más que eso.

En los adultos, en cambio, el impacto es distinto: es raro aumentar la graduación por el excesivo uso de pantallas, y tampoco se daña la estructura ocular. Lo que aparece, sobre todo, son los síntomas de fatiga, especialmente el ojo seco.

 

La regla 20-20-20 y otros hábitos que ayudan

 

Para prevenir los síntomas es recomendable incorporar pausas activas: cada 20 minutos dejar de mirar la pantalla y tratar de mirar, si es posible, al aire libre, con luz natural, por una ventana si estamos encerrados, o hacia el verde. La idea es hacer pausas de 20 segundos cada 20 minutos, enfocando la vista lejos, a 20 pies, que serían más o menos 6 metros de distancia.

También se sugiere el uso de anteojos con filtro de luz azul, incluso sin graduación, para quienes pasan muchas horas frente a pantallas: un anteojo con este filtro permite que esa luz no ingrese y sea tan dañina como si no lo tuviese. Es un filtro común y es de los más económicos.

Otro hábito recomendable es activar el modo oscuro por la noche, ya que la exposición a pantallas antes de dormir interfiere con el descanso. Hay muchos pacientes con trastornos del sueño: la melatonina se va secretando a medida que va oscureciendo, y nuestro ritmo circadiano así lo toma. Si de noche nos exponemos exageradamente a pantallas y dispositivos electrónicos, esa luz inhibe la secreción de melatonina.

 

Ojo rojo, lagrimeo y otras señales que requieren consulta

 

No todo enrojecimiento ocular se explica por las pantallas. El ojo rojo a veces puede deberse a la exposición de pantallas, pero también a un montón de otras causas: un cuerpo externo intraocular, conjuntivitis o alergias. Por eso no conviene automedicarse: las lágrimas solamente sirven para lubricar, y cuando uno compra una lágrima en la farmacia de manera libre, sin indicación médica, no sabe si tiene los componentes que ese paciente necesita. A veces suelen dar vasoconstrictores que ponen el ojo blanco, pero tienen otros efectos adversos.

Como remedio casero e inofensivo para el ardor, se sugiere el té frío de manzanilla: se prepara con un saquito de té para tomar, y se coloca en la heladera, resiste hasta tres días. Con el líquido puede mojarse un algodón y funciona como un descongestivo antihistamínico natural.

 

Cuándo es momento de consultar al oftalmólogo

 

La fatiga visual ocasional se puede manejar con hábitos de prevención, pero hay señales que ameritan una consulta: cuando el dolor es incapacitante, cuando la sensación de ardor u ojos secos no permite mantener los ojos abiertos, o cuando la disminución de agudeza visual incapacita la vida diaria, como por ejemplo manejar o ver el colectivo. En esos casos hay que hacer una consulta.

Cuidar la distancia, sostener el parpadeo y respetar pausas frente a las pantallas —sobre todo en los chicos, cuyo desarrollo visual se define en los primeros años de vida— son las medidas más simples y efectivas para prevenir la fatiga visual digital.
 

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