Preservar la fertilidad: Una alternativa para resguardar deseos futuros
Hace décadas que las sociedades más longevas vienen siendo una realidad y con ellas un nuevo desafío se pone de manifiesto. Se trata de la maternidad o paternidad a edades más avanzadas y cómo la medicina reproductiva puede acompañar los tiempos de estos proyectos de familia.

Los cambios en los proyectos personales, el incremento de la expectativa de vida, las prioridades profesionales e incluso económicas, entre otras cosas, han generado una tendencia global que es el retraso de la maternidad o paternidad, así como también, nuevos modelos de familia.
En este contexto, la medicina reproductiva comienza a tener un papel sumamente importante, no solo en aquellos casos donde existe una dificultad para concebir sino también para aquellas personas que deciden preservar su fertilidad a futuro.
¿Qué significa preservar la fertilidad?
A través de los años nuestro cuerpo va transformándose y nuestra fertilidad no está ajena a esos cambios, sino que está completamente ligada a la edad, a la salud en general y principalmente a la reserva ovárica que cada mujer tiene.
En estos casos, elegir vitrificar óvulos, más conocido como congelar óvulos, no es directamente proporcional a tener un problema de fertilidad, sino que es una forma de comprender cómo funciona nuestro propio cuerpo y anticiparse a los procesos naturales que se desarrollan con el paso de los años.
Preservar la fertilidad permite conservar óvulos de mejor calidad, obtenidos en una etapa en la que la reserva ovárica es mejor y así lograr mantener la posibilidad de concebir más adelante, incluso cuando la fertilidad natural ya comenzó a disminuir.
Más allá de la criopreservación
Es importante también destacar que la preservación de la fertilidad especialmente en la mujer tiene un impacto emocional complejo muchas veces atravesada por la incertidumbre, el miedo y el desconocimiento ya que está ligada a proyectos de vida, vínculos afectivos y diferentes expectativas a futuro.
Sentirse escuchada y acompañada ayuda a disminuir la ansiedad en relación al proceso de criopreservación entendiendo que esto tiene un objetivo netamente preventivo e incluso a sobrellevar lo que puede resultarle un incordio o económicamente difícil de abordar.
Por tal motivo, la información ocupa un lugar central en la actualidad. La difusión y educación en torno a las opciones disponibles, a cómo se cuida la salud reproductiva de una persona permite que las decisiones sean libres y contemplando el abanico de oportunidades.
Hablar de preservación de fertilidad es hablar de futuro, de posibilidades y de respeto por los deseos reproductivos de cada ser humano por eso hay que abordar al paciente con mucha cautela ya que tenemos frente a nosotros una historia siempre distinta, con proyectos diferentes y teniendo presente que nuestro asesoramiento apunta a la salud reproductiva futura.
La preservación de la fertilidad no es meramente una criopreservación de células sino resguardar sueños, identidad y proyectos de familia.


