Grupo Gamma

Alimentos ultraprocesados y salud intestinal: cómo impactan en la microbiota

Gastroenterología y Videoendoscopía Digestiva

Alimentos ultraprocesados y salud intestinal: cómo impactan en la microbiota

La Dra. Andrea Di Biasio, Staff del Servicio de Gastroenterología y Videoendoscopía Digestiva, explica cómo el consumo de alimentos ultraprocesados influye en la microbiota intestinal, la inflamación y el riesgo de enfermedades crónicas.


De los alimentos procesados a los ultraprocesados: qué cambió en nuestra alimentación

Todos los alimentos que consumimos tienen algún grado de procesamiento y la humanidad lo viene implementando desde su origen, ya sea para preservarlos mejor, hacerlos más comestibles o agradables. Pero desde mediados del siglo pasado se produjo un gran cambio en el procesamiento y elaboración de los mismos. Surgieron los alimentos ultraprocesados.

¿Qué son los alimentos ultraprocesados y por qué están en todos lados?

Este grupo de ¿alimentos? Son formulaciones industriales, ricas en grasas, azúcares (especialmente el jarabe de maíz de alta fructosa), escasos en fibras, vitaminas y minerales, con múltiples aditivos para hacerlos más sabrosos, de bajo costo y adictivos. Están presentes en todos los hogares y supermercados e incluyen productos como gaseosas, snacks y comidas listas para calentar como pizzas, hamburguesas, nuggets y panes comerciales.

Relación entre alimentos ultraprocesados y salud intestinal

Hace tiempo se sabe que el consumo masivo de estos productos se asocia a un aumento significativo de obesidad, enfermedades metabólicas, cáncer y enfermedades crónicas como la hipertensión arterial y diabetes. En la actualidad están surgiendo nuevas evidencias que también han relacionado los alimentos ultraprocesados con una mala salud intestinal.

Pérdida de fibra y polifenoles: el impacto del ultra procesamiento en la microbiota

Cuando ingredientes como el trigo, la avena y el maíz se procesan en productos como cereales para el desayuno, pan de molde y galletas saladas, pierden la fibra beneficiosa y los compuestos vegetales saludables llamados polifenoles. La fibra y los polifenoles alimentan los microbios “buenos” de nuestros intestinos, que previenen la inflamación y mantienen sano el revestimiento de nuestros intestinos. Cuando esos componentes saludables se eliminan durante el procesado, dichos beneficios desaparecen.

Azúcares, sodio y aditivos: cómo afectan los ultraprocesados al intestino

Además, los alimentos ultraprocesados suelen tener un alto contenido en azúcares añadidos y sodio que pueden aumentar las bacterias “malas” del intestino. Los aditivos como los emulsionantes pueden dañar también la salud intestinal. Algunos estudios pequeños en humanos han demostrado que el consumo de emulsionantes que se encuentran en ciertos panes, preparados para ensaladas y productos lácteos, se asocia a cambios potencialmente perjudiciales en la microbiota intestinal.
Los edulcorantes artificiales (sucralosa, el acesulfamo K y la sacarina), cuando se consumen diariamente, generan síntomas gastrointestinales como diarrea, estreñimiento y reflujo gastroesofágico.

Disbiosis intestinal: qué es y por qué aumenta el riesgo de enfermedad

Cuando los microbios intestinales “malos” crecen más que los “buenos” se produce un desequilibrio en la flora intestinal (disbiosis) y la capa protectora de mucosidad que recubre los intestinos se adelgaza, haciéndose más permeable a bacterias, virus y toxinas. Esto aumenta la inflamación intestinal y el riesgo de desarrollar afecciones como la enfermedad inflamatoria intestinal y el cáncer colorrectal.

Consumo de alimentos ultraprocesados en Argentina: situación actual

Según algunos informes, Argentina ocupa el tercer lugar en consumo de ultraprocesados en Latinoamérica, detrás de Chile y México. Un 30% de las calorías consumidas en el país provienen de esta fuente, constituida principalmente por galletitas, bebidas azucaradas y yogures endulzados con aromatizantes.
La ley de etiquetado frontal es un avance importante, pero se necesitan regulaciones más estrictas, especialmente en relación con la publicidad dirigida a la infancia, para reducir la demanda de estos productos. También se requieren políticas públicas activas para educar sobre sus riesgos, reducir su consumo y facilitar el acceso a alimentos frescos.

Cómo reducir el consumo de ultraprocesados y cuidar la salud intestinal

No hay pruebas suficientes para recomendar evitar por completo estos productos, pero sí sabemos que puede valer la pena reducir su consumo. Es recomendable identificar los alimentos ultraprocesados que consumimos habitualmente y buscar alternativas no procesadas: beber agua con gas o café helado en lugar de gaseosas, o preparar una vinagreta casera en vez de utilizar aderezos envasados.
Para mantener un intestino sano, es fundamental priorizar el consumo de alimentos integrales ricos en fibra, como frutas y verduras, y limitar el sodio, los azúcares añadidos y las grasas saturadas.
 

Newsletter

Recibí las últimas novedades de salud.