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Alzheimer: señales de alerta, tratamientos disponibles y el rol de la familia

El Alzheimer afecta a cientos de miles de personas en Argentina, y en la mayoría de los casos, llega a diagnosticarse tarde. A propósito del Día Mundial, repasamos sobre las señales de alerta, los tratamientos disponibles y cómo acompañar a la familia frente al diagnóstico.

Alzheimer: señales de alerta, tratamientos disponibles y el rol de la familia

El 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial de lucha contra la enfermedad de Alzheimer, fecha elegida por Alzheimer's Disease International (ADI) en 1994 y proclamada luego por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El objetivo de esta jornada es concienciar sobre esta enfermedad neurodegenerativa, dar a conocer sus síntomas y promover la detección temprana, con el foco puesto no solo en los pacientes sino también en los cuidadores, familiares y grupos de apoyo.

 

Señales tempranas que conviene tener en cuenta

El Alzheimer suele comenzar con cambios sutiles, fáciles de confundir con alteraciones eventuales. Sin embargo, hay señales que, cuando son persistentes y afectan la vida diaria, ameritan una consulta médica.

Una de ellas son los cambios en la memoria que interfieren con las actividades cotidianas: olvidar información recién aprendida, repetir la misma pregunta, depender de recordatorios para tareas antes sencillas, u olvidar eventos importantes o rostros conocidos. Otra señal es la dificultad para planificar o resolver problemas, por ejemplo al seguir una receta de cocina habitual o manejar las finanzas del hogar, cuando antes no representaban ningún inconveniente. También puede aparecer dificultad para realizar tareas habituales, como olvidar el camino a un lugar conocido o cómo usar un electrodoméstico o el celular.

 

Tratamientos disponibles

 

Existen tanto tratamientos farmacológicos como no farmacológicos, con un enfoque actual multidisciplinario que se adapta a la fase de la enfermedad. El objetivo es ralentizar el deterioro y sostener la calidad de vida, prestando especial atención a la nutrición, la actividad física y la conservación de la autovalidez a lo largo del tiempo, junto con programas de rehabilitación.

Dentro de los tratamientos farmacológicos hay dos grupos. Los tratamientos sintomáticos, que son los que ayudan a controlar los síntomas cognitivos y de conducta, aunque no logran detener el avance de la enfermedad. Por otro lado, en los últimos años aparecieron tratamientos que actúan sobre una de las causas del Alzheimer y logran retrasar su evolución, aunque todavía no representan una cura. Estos nuevos tratamientos solo se indican en las etapas más tempranas de la enfermedad, y en la Argentina se encuentran en proceso de aprobación. 

El momento del diagnóstico: acompañar y validar

Recibir el diagnóstico es un hito que puede generar un fuerte impacto emocional, con reacciones que van desde la apatía hasta la negación, la rabia o la tristeza. En esta etapa es clave estar presente: acompañar en las consultas médicas, ayudar a tomar notas y a recordar la información brindada. Es igual de importante validar las emociones del paciente y su familia, sin intentar minimizarlas, ya que necesitan tiempo para adaptarse a esta nueva realidad y a los cambios que se avecinan.

El Alzheimer en la Argentina: magnitud y desafíos

La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de demencia y representa entre el 60% y el 70% de los casos. En la Argentina las estimaciones varían: algunas fuentes calculan alrededor de 300.000 personas con demencia, mientras que otras, basadas en diagnósticos, elevan la cifra a más de 500.000. Esta disparidad sugiere un subdiagnóstico importante, ya que se estima que menos del 50% de los casos está diagnosticado. El impacto no es solo sanitario, sino también económico, emocional, familiar y social.

Los diagnósticos tardíos, por la falta de detección temprana, siguen siendo un problema central.

Redes de apoyo para pacientes y familias

Existen organizaciones de la sociedad civil y distintos lugares que brindan un apoyo fundamental a pacientes y familias, fomentando espacios terapéuticos y lúdicos, orientación legal, prevención y acompañamiento a los cuidadores a lo largo de las distintas etapas de la enfermedad.

La detección temprana, el acompañamiento familiar y el acceso sostenido a los tratamientos son, hoy, las herramientas más efectivas para enfrentar el Alzheimer y sostener la calidad de vida de quienes conviven con esta enfermedad. Por eso, ante cualquier señal de alerta vale la pena consultar y hacer los estudios correspondientes: cuanto antes se llega al diagnóstico, más posibilidades hay de planificar los cuidados y sostener la calidad de vida por más tiempo. Ninguna familia atraviesa este camino sola: informarse, pedir ayuda y apoyarse en la red de contención disponible marca una diferencia real en el día a día.

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