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Otitis externa: el “oído de nadador”

Otorrinolaringología

Otitis externa: el “oído de nadador”

La otitis externa, conocida popularmente como “oído de nadador”, es una infección de la piel del conducto auditivo externo, el canal que conecta el oído con el exterior.

Es más frecuente durante el verano, ya que solemos pasar más tiempo en piletas, ríos o el mar. La humedad prolongada dentro del oído favorece la irritación de la piel del conducto, debilitando su barrera natural y facilitando la entrada de bacterias u hongos. Sin embargo, no es necesario nadar para desarrollar una otitis externa, afirma el Dr. Comelli. Cualquier situación que produzca una lesión o irritación de la piel del conducto auditivo puede desencadenar la infección.

Entre los factores que aumentan el riesgo se encuentran:

  • Piel seca, dermatitis o eczema del conducto auditivo.
  • Rascarse el oído con frecuencia.
  • Limpiar los oídos de manera vigorosa con hisopos de algodón.
  • Introducir objetos como ganchitos, clips u otros elementos dentro del oído.

Signos y síntomas

 

El síntoma principal de la otitis externa es el dolor de oído, que puede ser intenso. 

Característicamente:

El dolor empeora al traccionar el pabellón auricular o al presionar el trago (el cartílago que está delante del conducto).

Masticar puede resultar doloroso.

En muchos casos, el oído pica antes de que aparezca el dolor.

La hinchazón del conducto auditivo puede generar la sensación de oído tapado, molestia o disminución de la audición.

También puede aparecer supuración:

Al inicio suele ser clara. Con el correr de los días puede volverse más espesa, amarillenta o purulenta.

Esto aumenta la sensación de taponamiento y la percepción de “sordera”.

¿Cómo es el tratamiento?

 

La otitis externa es una infección benigna, pero puede ser muy dolorosa si no se trata adecuadamente. El tratamiento se basa principalmente en:

Gotas óticas con antibióticos y antiinflamatorios (y, en algunos casos, antifúngicos).

El tratamiento debe ser indicado por un médico, subraya el Dr. Lucas Comelli, ya que no todas las gotas sirven para todos los casos.

Tan importante como la medicación es:

  • Evitar mojar el oído afectado durante el tratamiento.
  • Usar protección (como tapones) para impedir la humedad y permitir que la piel del conducto cicatrice correctamente.
  • Es fundamental destacar que en pacientes mayores, diabéticos o inmunodeprimidos, una infección del oído externo puede evolucionar hacia cuadros más graves. Por este motivo, siempre se recomienda la consulta médica y evitar la automedicación.

Cuidados y medidas de prevención

 

En personas sin enfermedades previas del oído, generalmente no es necesario realizar medidas preventivas especiales. Aun así, existen recomendaciones simples que ayudan a reducir el riesgo:

No rascarse los oídos ni introducir hisopos de algodón u otros objetos.

Secar cuidadosamente la parte externa del oído luego de bañarse.

Si persiste la sensación de humedad, puede colocarse una o dos gotas de alcohol boricado, siempre que no haya dolor ni secreción.

Utilizar tapones para nadar si se tiene sensación frecuente de humedad en los oídos.

Ante dolor, picazón intensa, secreción o sensación de oído tapado, consultar al médico y evitar el uso de gotas sin indicación profesional.

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